Los 3 Secretos para dejar de fumar.

La mejor sensación es observar a otros fumadores y darte cuenta que lo que has conseguido es un auténtico logro.

Dejar de fumar no es fácil, si sabes cómo. Título del famoso libro de Allen Carr .

Yo sé cómo, lo he conseguido.

Ahora puedo hablar de ello, más bien contaros cómo lo hecho.

Lo he resumido en tres secretos. Solo tres.

Una vez te los cuente, ya no habrá vuelta atrás. No podrás poner excusas al respecto. Porque los tres secretos, son en verdad, tres cosas que tienes que empezar a hacer para dejar de fumar.

¿Fácil verdad?

1º SECRETO- PENSAR

Algo que ya haces a diario. O deberías de hacer a diario.

Pero no pensar porque sí, sino pensar de verdad en que quieres dejar de fumar. Tienes que querer de verdad.

Cuando escuchaba a ex fumadores decirme que un día decidieron dejar de fumar  no me lo creía. Porque me imaginaba ¿quién va a querer dejar de fumar?

Pues sí, un día empecé a plantearme que no quería seguir fumando. Así que, mientras seguía fumando me empecé a repetir que fumar era una mierda.  Sin más.

Cada vez que me fumaba un cigarro pensaba en lo malo que era. Pero, no solo a nivel global sino a cada calada que daba le dedicaba un pensamiento.

Poco a poco, eso fue haciendo mella.

A este primer secreto le introduje el segundo.

2º SECRETO- PROCRASTINAR

Este segundo es clave unido al primero. Va en contra de lo que la sociedad te dice. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Yo te digo, que si quieres dejar de fumar de manera fácil e indolorosa, procrastina con el tabaco. Es decir, no lo dejes de ipso-facto. Los radicalismos nunca fueron buenos. Vete poco a poco. Ponte una fecha para dejar de fumar.

Yo me puse 7 meses.

Y empieza a procrastinar: retrasar los cigarros.

Ponte un reto para retrasar cada cigarro. Sobre todo, con aquellos que no perdonarías en la vida. Esos son los importantes. Los que tienes que retrasar.

A un buen fumador le das a elegir entre varios cigarros en diferentes momentos del día y seguro, que habrá unos cuantos que tratará como indispensables. Esos son los que hay que intentar procrastinar. El resto de cigarros del día sobran.

Sí, lo que oyes.

Los cigarros que fluctúan alrededor de esos cigarrillos indispensables del día, son los que sobran. Si sabes controlar esos, podrás dejar de fumar sin problemas.

Esa ha sido la conclusión que he llegado a sacar, pero porque me ha funcionado. Puedo decirlo bien alto.

Lo único que he hecho es hacer el camino inverso.

A mí me funcionó haciéndome solo una pregunta: ¿Y si?

¿Y sí en vez de fumarme el cigarrillo después de desayunar en el baño me lo fumo en el garaje?

3 semanas después…

¿Y sí en vez de fumármelo en el garaje lo hago al llegar al parking del trabajo?

2 semanas después…

¿Y sí en vez de hacerlo en el parking lo hago después del primer café en el trabajo?

Y así sucesivamente. Hasta que un día llegué hasta después de comer en el trabajo.

¡What!

Así es…yo tampoco me lo creía.

Cuando le di mi primera calada a las 15.40, me quedé blanco. Me dio un mareo. Hacia años que no me pasaba. Exactamente 22. Cuando me fumé mi primer cigarro.

¡Qué asco!- Es lo primero que pensé.

No quería más.

Luego le di otra calada, luego otra…Por fin volví a recuperar. Volví a ser yo mismo.

Al día siguiente, dejé de procrastinar. Había cogido miedo a ese tipo de mareos. Disfruté fumando.

Pero a los dos días, me di cuenta que esa era la manera de dejarlo. Al menos para mí.

Así que volví a procrastinar y posponer los cigarros.

Pero estos dos secretos necesitan de un tercero, que además, tienes que empezar antes que el resto. Así lo hice yo. 5 meses antes.

3º SECRETO- La alimentación

Cambié la alimentación.

Fuera procesados, fuera azúcar. Todo natural, de la tierra. Fuera comidas copiosas y durante unas semanas el alcohol, pero no hace falta erradicarlo.  Fuera gas.

Escuchad, no hace falta dejar nada de lo que ya hacías de vez en cuando. Eso sí, si bebes todos los días, lo vas a tener que dejar durante unos días. No del tirón. Los radicalismos ya sabéis lo que pienso de ellos. Pero sí, poco a poco. Tienes que conseguir pensar mientras bebes que no necesitas un cigarro, tienes que proponerte un reto.

De hecho, como con los cigarros. Yo empecé a fumar solo. No quería compañía porque me iba a distraer de mi objetivo de pensar. Y esto era vital.

La alimentación es clave.

Si te alimentas de manera saludable dejarás de tener ganas de fumar. Como digo siempre, el brócoli no te da ganas de fumar ¿Por qué? Porque es sano…

Debido a mis problemas estomacales cambié mi alimentación. Por aquella época no quería dejar de fumar. Simplemente, tenía que cambiar mi alimentación. Así lo hice.

Pero poco a poco, cuando empecé con los otros dos secretos, me di cuenta, que cambiar mi alimentación me estaba ayudando con las otras dos técnicas que estaba poniendo en práctica. En ese momento, me di cuenta, que era necesario aplicar los tres secretos a la vez, incluso este  de la alimentación, empezarlo antes.

No hay dos sin tres…

Ahora echando una mirada al pasado, los tres deseos son la clave para dejar de fumar sin esfuerzo, sin dilemas, ni nerviosismos, sin preocupaciones.

Así que, si no lo piensas fuma, pero si lo haces, no fumes.

Ponte a ello y disfruta del camino. Al final, lo acabas apreciando.

Yo todavía ni me lo creo. Me cuesta.

Mañana más.

 

 

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