Fui muy egoísta…

Ahora menos. Siempre un poco.

Antes, principalmente, porque el cigarro prevalecía ante todo.

Y,es que, los fumadores están atrapados.

Toda decisión se hace o se toma después de un cigarro, como si el cigarro fuera una persona importante, una visita, tu jefe o alguien con el que tenías pendiente reunirte y estuviera en tu agenda escrito en rojo.

Pero es que esa persona viene a verte cada 50 minutos…

Yo recuerdo ser así durante 22 años.

Con el tiempo y con la madurez uno intenta estar en grupo y no actuar así. Pero que no salte uno y diga: me voy a fumar un cigarro.

En ese momento, es posible que unos cuantos aprovechen  y acompañen a esa persona a fumar uno.

En ese momento, nadie les puede parar. Tendría que estar acabándose el mundo para que ese grupo de gente no fumara ese cigarro.

Me acuerdo de situaciones, sobre todo en el trabajo, cuando hay gente que te dice con tono áspero – bueno me puedo fumar un cigarro o qué- cómo si tuviera en su contrato esa clausula.

¿No os ha pasado?

Y tú te quedas, sí claro.

Yo era esa persona. Ahora lo veo con claridad.

El bicho es el que hablaba. Pero cuidado, que si por cualquier motivo, no podías fumar ese cigarro, lo que te haya impedido satisfacer tu cerebro, lo vas a vivir con mala cara, desganado, con poco interés y, seguro, que cabreado.

Menos mal que ya no fumo. La verdad es que muchos fumadores somos un poco intratables.

Por eso, que un fumador vaya a ser padre y no aproveche para dejarlo, puede traerle episodios en los que se arrepienta.

¿Por qué digo todo esto?

Acabo de ser padre, bueno ya tiene 11 meses. Pero la cuestión es que, si hubiera seguido siendo fumador, además del olor, a pesar de que no fumase en casa, la paciencia hubiera sido algo que tendría que haber trabajado.

No quiere decir que si dejas de fumar seas más paciente. Eso va con la persona. Pero el no obtener tu dosis adecuada, en el momento que te lo pide el cerebro, por algo que no tenías en tu agenda previsto. Te puede jugar malas pasadas.

Sí, para aquellos que todavía no lo sepan, ser padre equivale a paciencia, mucha paciencia. Por lo tanto, si un fumador quisiera fumar, y tiene el bebé a su cargo, pues eso, va a tener que contar ovejas o pensar en otra cosa, porque es muy posible que tarde bastante en poder obtener su recompensa.

El lado bueno es que podrá aprovechar e intentar dejar de fumar.

Pero lo más seguro es que, si no lo ha dejado para antes de que nazca, es muy probable que tarde tiempo  para dejarlo.

Además, después de ocuparte satisfactoriamente de tu bebé y éste esté dormido, ese cigarro que te vas a fumar lo más seguro que te sepa  a gloria bendita.

La recompensa mental es máxima.

Por lo tanto, egoístas los fumadores lo son mucho.

Anteponen todo, a después de fumar el cigarro, cualquier decisión, cualquier idea, cualquier reunión, cualquier llamada telefónica, cualquier trabajo,… cualquier cosa.

Y eso que el cigarro no tiene la solución, ni la idea, ni te hace el trabajo… en cambio, una persona que consigue dejar de fumar se da cuenta que el cigarro lo único que te produce es estrés, te quita tiempo y te retrasa en todo lo que haces.

No seas egoísta.

Si no lo piensas, fuma. Pero si lo haces, no fumes.

Mañana más.

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