Si supieras cómo funciona el loop del hábito, sabrías cómo dejar de fumar.

Mars, así se llamaba el chimpancé.

Estaba en una habitación, sentado, con cables alrededor de su cabeza y  viendo un monitor. En él, se le mostraban diferentes figuras. Si salía un triángulo, se encendía una luz, él apretaba, salía un plátano.

Este era el juego…

Al cabo de unas cuantas repeticiones, el mono ya había aprendido que a la señal del triángulo,  si hacía la rutina de apretar un botón, recibía la recompensa de un plátano.

El estudio no pretendía medir la inteligencia de los chimpancés. Ya sabemos que son muy inteligentes y que aprenden muy rápido.

Lo que se intentaba analizar era en qué momento, el cerebro entendería este comportamiento como un hábito automático.

El objetivo: ver de qué manera afectaría esto al cerebro…

Al cabo de un tiempo, las gráficas de las ondas cerebrales empezaron a reflejar que la recompensa se adelantaba hasta ser igual al valor tras visualizar el triángulo. Es decir, que se generaban unos niveles de dopamina, iguales a los que se obtenían al recibir la recompensa física del plátano.

¿Curioso verdad?

¿Qué quiere decir todo esto?

Que su cerebro ya había adquirido ese comportamiento como un hábito automático.

Esto se conoce como el loop del hábito.

Señal-rutina-recompensa. 

Ya os he hablado de este momento en post anteriores, pero lo considero de vital importancia. Ya que, conocer la fórmula del hábito, puede revelar a tu mente, un funcionamiento que permita entender el por qué haces lo que haces. Es decir, por qué fumas y por qué has fumado en ese momento.

Lo que a Mars le estaba sucediendo es que debido a la rutina,  su cerebro había dejado de pensar porque ya sabía lo que se iba a producir. De tal modo, que éste ya no tomaba parte en las decisiones que hacía, se guiaba por la dopamina.

¿Sabéis lo que pasó cuando se produjo la señal y al final de la rutina no recibió la recompensa?

Que tras repetirse varias veces seguidas, su humor cambió. Al ver el triángulo, se ponía contento ( se generaba dopamina) pero como al final, no era recompensado con el plátano, pues se producía el efecto contrario. Ansiedad y enfado.

¿Os suena este procedimiento?

Sí, ¿verdad?

Desayuno por la mañana, como un poco de todo, depende si me he dormido o no, pero lo que nadie me quita es el café y, a continuación, el cigarrillo. Y si es posible, en el baño.

Me estoy preparando el café y mi cerebro ya ha generado dopamina de la satisfacción porque sabe, que después del café,  viene el cigarrillo.

De repente, no hay piti. No tengo.

Crisis…

La dopamina generada en el cerebro por la señal no se ha visto reforzada por la recompensa y la satisfaccción del cigarro.

Me enfado. Juro en arameo. Estoy nervioso.

Mi mañana ha cambiado. Salgo jodido.

Estoy molesto y ansioso.

Así me pasó en más de una ocasión. Hace un año que ya no.

Ahora esa sustancia ya no controla mi estado de ánimo. El cual no era de la felicidad, sino de la drogodependencia. Es decir, infelicidad, aunque tú, fumador, todavía no lo veas así.

El loop del hábito.

Descompónlo, deconstrúyelo y rehazlo. Descubre el patrón y cámbialo.

Aquí podrás empezar a ver cómo.

Así que, si no lo piensas, fuma. Pero si lo haces, no fumes.

Mañana más.

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