Cómo el posponer un cigarrillo, hizo que dejara de fumar.

Me tome el café por la mañana y ya sabéis lo que toca después del café matinal…

Pasar por el baño…

Pero, ese día, me paré a pensar y me dije, venga y ¿si hoy no fumo en el baño? ¿Y si lo pospongo para cuando salga de casa?

Me hice muchas preguntas, pero acabé yendo al baño sin fumar…eso sí…Eso no lo considero ir al baño.

A mi me gusta ir bien, relajado, con tiempo, para leer las noticias, los correos electrónicos. En fin, ponerme al día.

Ese es mi momento en el baño. Mi refugio.

Mi único refugio.

Así es, cómo dejando las cosas para después acabé dejando de fumar, mientras seguía fumando.

¿No os parece increíble?

Sí, la clave está en esa palabra que está de moda y que, muchos coachers intentan utilizarla para ayudarte a no hacer lo que dice esa palabra. Es decir, PROCASTINAR.

Procastinar es el tercer SECRETO para dejar de fumar. Así es. Pensar y procastinar.

Una fórmula que entiendo que para otras cosas de la vida no sea lo más apropiado, pero para dejar de fumar, os puedo asegurar que es parte de la clave.  En vez de pasar a la acción y actuar, este proceso te pide todo lo contrario.

Eso, y la alimentación. Entre pensar, procastinar y un cambio alimenticio, se obtienen las tres herramientas para que dejar de fumar no sea un horror, no duela, casi pase desapercibido.

Porque para dejar de fumar, solo se consigue entrenando haciendo estas tres fases durante un tiempo. Yo no soy de aquellos psicólogos que dicen que tiene que ser de sopetón si no es la primera vez que lo dejas, o poco a poco si es la primera.

Y de hecho, no soy psicólogo, pero he dejado de fumar con mi propio método. Sin engordar, ni sustitutos, ni vapeo, ni na…

Y si yo puedo, os puedo asegurar que todos podéis.

Nunca lo había intentado. Era mi primera vez.

No digo que haya sido fácil. Todo en esta vida cuesta, dinero y esfuerzo. En este caso, no me costó dinero. Gracias a dios! El tabaco lleva costándome toda la vida.

En definitiva, que dejar de fumar, no solo es que quieras dejarlo, es que tienes que pensar en dejarlo. Tienes que visualizarte sin fumar, sin depender de nada. Tienes que verte libre de esta esclavitud

Por eso, recomiendo lo que os llevo contando tiempo atrás, el estudio de cómo funcionan los hábitos y los comportamientos automáticos en nuestro cerebro. La dopamina y la oxcitocina.

Porque sabiendo eso, uno empezará a entender mucho mejor, como poder poner remedio. Se convertirá en observador de sus propias costumbres y empezarás a entender el porqué, muchas veces, haces lo que haces, fumas cuando fumas.

Así que, si no lo piensas, fuma. Pero si lo haces, no fumes.

Mañana más.

 

 

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