La nicotina, considerada la tercera sustancia más adictiva del mundo.

¿La nicotina adictiva?

Lo que hace la nicotina es sobrexcitar y generar más dopamina. Una sustancia que genera nuestro cerebro.

Para que quede claro…

¡Soy adicto a la nicotina! No puedo remediarlo.

Esto es lo que yo siempre me decía. Lo que repetía en mi interior. Hasta que aprendí que era al revés. Que era dependiente a mi cerebro, a lo que esa sustancia había comunicado y había hecho entender a mis receptores.

La nicotina, en un inicio, provoca que los receptores de nuestro cerebro generen más dopamina. Una sustancia que fomenta las adicciones con facilidad, ya que ésta, es la responsable de la satisfacción y las recompensas.

Con el paso del tiempo, la ingesta de mismas cantidades de nicotina dejaran de hacer efecto y no provocarán la suficiente dopamina. Lo que conllevará a que nuestro sistema nos demande una mayor consumo de nicotina, produciendo así, que nos convirtamos en auténticas chimeneas andantes.

Aún así, la dopamina es una sustancia muy compleja y, sobre este tema, todavía estamos rascando la superficie.

Pero hay que tener claro que existe una relación causa-efecto entre nicotina y dopamina. Por lo tanto, cuanto más sepamos sobre esta sustancia y su funcionamiento, mejor entenderemos como trabaja nuestro cerebro.

Recordad que no es la nicotina la que engancha, sino más bien el lavado de cerebro que se produce debido a la adicción.

Cuando dejas de fumar, te das cuenta que en verdad, la nicotina, los cigarrillos crean el vacío, no lo llenan.

No hay sustituto a la nicotina, no necesitamos nicotina. Es un cuento chino que nuestros receptores han recibido, generando dopamina.

Lo interesante es que se puede acabar con la necesidad de generar momentos de recompensa, de esa adicción provocada por la ingesta de nicotina.

Mi madre sigue fumando, tiene edad para jubilarse.

Lleva casi 50 años fumando. Increíble.

Gracias a Dios, está en perfectas condiciones. Ella lo sabe, pero no quiere. No le apetece. Su cerebro ha dejado de luchar. Tengo la sensación de que se ha rendido.

Su cerebro, y ella también.

Tras la llegada de su primer nieto, está haciendo esfuerzos de escándalo. Cada vez que la vamos a visitar, durante todo el tiempo que estamos allí, no hay ningún amago, ninguna escapada al tendero, ni a la ventana. Está en todo momento, con nosotros disfrutando del enano.

Lo peor de todo es fumar en secreto, no lo hagáis.

Refuerza la idea de privación en la mente del fumador y se produce una gran pérdida de respeto por uno mismo.  Porque aunque seas honesto en todos los aspectos y momentos de tu vida, desarrollas una facilidad para engañar a la familia y a los amigos.

Lo curioso es que todos los fumadores ven fumar como un acto antisocial y todos ellos piensan en dejarlo, y muchos, se consideran personas débiles.

Pero todo, es por culpa del lavado de cerebro que nos produce la necesidad de producir más dopamina.

Cuando llegas a entender este punto, empiezas a entender y ver tus momentos de fumar, de otra manera.

Te empiezas a hacer preguntas: ¿Por qué me fumo este cigarro? ¿Qué me ha provocado el ansía de fumar? ¿Verdaderamente lo necesito? ¿Qué me aporta este cigarro? ¿Me merece la pena? ¿Podría esperar una hora más a fumármelo?

Y si te planteas todo esto. Bien. Estás pensando.

Así que, si no lo piensas, fuma. Pero si lo haces, no fumes.

Mañana más.

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