Descubre el segundo SECRETO para dejar de fumar sin agobios ni recaídas.

Nunca pensé que la solución la tuviera encima de la mesa.

7 meses después de haber llevado a rajatabla este segundo secreto, supe que era parte vital del proceso de dejar de fumar.

Gracias a él,  mi proceso para dejar de fumar, ha sido mucho más fácil.

Hasta hace dos años, recuerdo mi vida unida a un almax u Omeprazol.

Siempre, después de comer, o antes de salir por la noche, ingería mi dosis de este fantástico medicamento. Un milagro.

Debido al uso excesivo que hacía  tuve que pasar a otro menos perjudicial,  Alquen. Otra maravilla.

Siempre he tenido dolores de estómago tras ingerir alimentos. Nunca supe por qué.

Un día fue al médico porque tenía la tripa muy hinchada. Me hicieron un prueba. Dio positivo en una bacteria, al parecer, muy conocida. helicobacter Pilori. Un bichito que hay que matar.

Lo vencí.

Pero los dolores volvieron.

No me cortaba. Mi alimentación era 90 % procesados 10% natural.

Cocinar: pasta, arroz, filete de ternera o pollo, huevo fritos y cocido.

Eso era lo que yo entendía por cocinar. Y es lo que comía a diario. Salvo que me diera pereza.

Y eso era bastante a menudo.

4 veces a la semana,  solía caer algo procesado. Es decir, comida rápida o comida congelada. En concreto: pizza- burger, burger-pizza.

¿Hay algo más? 😉

¿Os suena esa alimentación?

Hasta hace dos años, que empecé a comer de tupper.

Al principio, comía menú fuera del trabajo. Pero mi querida mujer, Teresa, que es muy ahorradora, me dijo que por qué no me llevaba un tupper. Así que, un día empecé.

Y ahora, no puedo salir de él. Y no por el hecho de ahorrar, sino por la comida.

No hago dieta, como equilibradamente.

SECRETO #2

La alimentación es la clave para dejar de fumar. Si no cambias de alimentación, te costará mucho más y te será mucho más difícil conseguirlo.

Decidme después de qué comida va mejor el cigarro:

  • Brócoli con atún.
  • Lasagne con tomate.

Está claro ¿verdad?

Un día, empecé a comer de tupper en el trabajo y comía lo mismo que Teresa comía. Es decir, lo que ella se llevaba al trabajo, por no hacer dos platos diferentes, comíamos los dos lo mismo.

La mejor decisión que hecho.

Y así estuve una larga temporada:

  • Brócoli con atún
  • Quinoa con verduras
  • Judías verdes con tomate
  • Menestra de verduras con atún.
  • Quinoa con pollo.

Cuando me propuse dejar de fumar, a esta alimentación le añadí:

  • No bebidas azucaradas.
  • No bebidas gaseosas.
  • No alcohol entre semana.
  • Nada de comida procesada: burger-pizza
  • Nada dulces procesados
  • Nada de azúcar procesada

Todo esto produjo dos cosas: que adelgazara y que cada vez después de las señales del desayuno, comida y cena,  no tuviera tantas ganas de fumar.

Seguro que más de uno piensa ¡menuda dieta tan aburrida!

Lo entiendo. Yo antes pensaba como tú.

Tener una alimentación sana ayuda a dejar de fumar. No hay que ser un científico para esto. Ayuda. Todo ayuda. Y esto más que muchas otras cosas. Y encima, solo depende de ti y es más barato, ya que la compra, si no compras procesados, reducirá su precio.

Así que, además de ayudarme a dejar de fumar, pasaron dos cosas más: que adelgacé y que nunca más he vuelto a tomar ni necesitar un protector gástrico.

20 años sufriendo de estómago y nunca más.

Un milagro.

Y lo mejor de todo, que esto lo hice mientras seguía fumando.

¿No os parece bárbaro?

De todos modos, tener una alimentación sana y saludable os la recomiendo fumes o no fumes.

Así que, si no lo piensas, fuma. Pero si lo haces, no fumes.

Mañana más.

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